Contar historias no tiene límites. Y las historias cortas, en video vertical, para distribuir en redes sociales; es un hecho.
El modelo de negocio de este tipo de producciones es interesante: pagás para ver el final. Ya empezaste a verlo, te enganchaste, pero para saber cómo termina tenés que pagar. No está nada mal como concepto. Y lo increíble es que – al parecer – ¡funciona!
En los comentarios del tuit aclara que Shorta, un ejemplo argentino, tiene un modelo tipo Spotify: con publicidad gratis, para no tenerla hay que pagar.
Como sea es un nuevo formato a seguir.
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